¿Bitcoin caro? vale lo que tiene que valer

A comienzos del 2017 el Bitcoin estaba a 1000 dólares, en verano a 3000 y la semana pasada a 20.000 dólares. 

Hoy los 3.000 dólares, que en agosto parecían una locura, no parecen tanto,  porque lo vemos desde la perspectiva de los 20.000. Pero, si a este ritmo, en junio de 2018 el bitcoin vale 30.000 o 40.000 dólares, los 20.000 parecerían más razonables. Todo es cuestión de perspectiva.

Hoy el bitcoin es un activo financiero. Algo que la gente compra no para usarlo sino para esperar que se revalorice.

Hoy en día, la mayor parte de los activos financieros están respaldados por algo más o menos concreto que permite valorar su precio relativo. Las acciones son partes de una empresa, una apuesta por un valor o un flujo de dinero futuro. Los bonos son compromisos de cobro. Los futuros del petróleo están respaldados por barriles, las inversores inmobiliarias por suelo.

¿Bitcoin caro? vale lo que tiene que valer

En el caso de Bitcoin no hay nada detrás (salvo por la tecnología, el blockchain); un bitcoin representa un Bitcoin. Su precio elevado o no depende de su escasez y de la especulación de los inversores.

Su valoración se asemeja, en caso de parecerse a algo, a la de una startup: el inversor compra una idea. Pero en este caso la idea no tiene un objetivo finito o concreto (salir a Bolsa, montar una empresa, venderla a un inversor). El bitcoin no. Es, en cierto sentido, autorreferente: atrae dinero, y el dinero que atrae hace que la idea sea más cara, lo que a su vez convence a más gente de que se trata de una inversión muy rentable.


El Blockchain
La idea que subyace detrás de Bitcoin no es ni más ni menos que la tecnología blockchain.Sin embargo no existe ninguna garantía de que en caso de que esta tecnología se generalice, el bitcoin vaya a valer más. Se podría usar masivamente el blockchain en las finanzas, o en la energía, sin que el precio del bitcoin tuviera por qué subir ni un euro

Esta tecnología consiste en una base de datos distribuida,  consolidada y encriptada de forma que no se puede alterar por parte de terceros, y que por lo tanto sirve de sistema de verificación descentralizado.

Si pago en bitcoins todos los usuarios de la red de bitcoins saben que el dinero ha pasado de una cuenta a otra de forma segura. De ahí el objetivo primigenio del bitcoin como la tecnología del dinero sin bancos, un dinero mejor que el dinero actual.


La minería
Es, no obstante, extremadamente ineficiente para su uso masivo. Los bitcoins se crean a medida que los participantes realizan complejas operaciones matemáticas, la llamada minería. El sistema premia a los operadores que realizan estas operaciones pero, como la oferta de bitcoins es fija, cada vez hay que realizar más operaciones para conseguir un bitcoin. Los cálculos apuntan a que hoy por hoy la generación de bitcoins consume tanta electricidad como 3,4 millones de estadounidenses.

La cuestión de la energía podría savarse mediante un proceso alternativo de minería. Pero el bitcoin es igual de ineficiente o más en la exigencias de almacenamiento de datos (todos los operadores deben almacenar información sobre todas las transacciones) y en la insuficiente velocidad de proceso de transacciones (por el mismo motivo).

Seguridad
E blockchain es un sistema seguro precisamente porque se basa en la desconfianza: la verificación de las cosas no depende de un fedatario, institución o cámara de contrapartida central. Depende de una serie de normas y de la información que nosotros mismos almacenamos. Y eso genera esta necesidad de almacenamiento masivo, gasto de energía y procesamiento masivo de datos.

No hay nada que impida que el bitcoin sea una referencia financiera sólida dentro de unos años. El dinero es fiduciario; solamente hay que convencer al resto del mundo de que lo acepte para que se convierta en tal.

El efecto de red
A favor del bitcoin juegan otro aspecto, el llamado efecto de red. La propia popularidad del bitcoin puede ser la base de su éxito al convertirlo en un estándar más allá de si sus características son o no las ideales.

Al fin y al cabo, los mercados son actos de fe, en los que lo de menos es la tecnología. En otras palabras, si el bitcoin acaba triunfando no será gracias a su tecnología, sino a la popularidad, justificada o no, de esta.

Fuente: extracto de artículo de elpaís retina

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